Heterogeneidad de los mecanismos de destrucción de los tejidos
Tradicionalmente, existen varios tipos de células diferentes que se infiltran en los tejidos en la inflamación autoinmunitaria. Asimismo, los linfocitos de antígenos específicos, los fagocitos no específicos, los granulocitos, los fibroblastos y demás son parte de la lesión. Sería demasiado simple esperar que se produzca un único proceso de agresión tisular. Además, el tejido atacado responde a la lesión con una serie de eventos que contratarrestan o desarrollan la destrucción tisular. La acción conjunta de destrucción de varios tipos de células que afecta al tejido intacto puede provocar histomorfología patognomónica, como la inflamación granulomatosa.
Diversidad de sustancias desencadenantes
En las últimas décadas, el paradigma de que un antígeno inductor de enfermedad supera la tolerancia, y por tanto, provoca una enfermedad autoinmune ha predominado en nuestro enfoque sobre este tipo de síndrome. A pesar de las intensas búsquedas, no se ha identificado un antígeno de esta naturaleza en ninguna de las entidades autoinmunes humanas. La razón más sencilla podría ser que en la mayoría de los trastornos no existe dicho antígeno. Se ha recurrido continuamente a este paradigma debido a que resulta sencillo y claro proponer un origen infeccioso de estas misteriosas enfermedades. Podría ser más productivo plantear la hipótesis de que varias sustancias inician una respuesta inmunitaria que, en el microambiente del tejido afectado y con la base genética del paciente, deriva en una patología.
Patogenia multifactorial de la autoinmunidad
Los datos emergentes son compatibles con la idea de que las enfermedades autoinmunes se desarrollan en huéspedes con varios factores de riesgo hereditarios combinados con factores ambientales. Los componentes aislados no son suficientes para inducir la enfermedad. En su lugar, genotipos complejos, eventos somáticos y determinantes ambientales aleatorios de riesgo interaccionan para alcanzar el umbral de la enfermedad. En realidad, las combinaciones de componentes relacionados con la enfermedad podrían diferir de un paciente a otro, lo cual haría aún más compleja la patogénesis. Desde un punto de vista clínico, un modelo de enfermedad de este tipo se ajustaría mucho mejor a la experiencia obtenida, según la cual las enfermedades autoinmunes se caracterizan por la heterogeneidad del patrón clínico, el curso de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
El esclarecimiento de los acontecimientos patológicos que provocan entidades tan diversas, como la enfermedad articular inflamatoria, la diabetes mellitus insulinodependiente o la esclerosis múltiple sigue suponiendo un desafío para la próxima generación de investigadores.
Bibliografía
Stites DP, Terr AI, Parslow TG (1997) Medical Immunology, 9th edition. Appleton & Lange, Stamford, CT, USA